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sábado, 31 de octubre de 2009

México se prepara para celebrar el Día de los Muertos

diadelosmuertos



Espectáculos, ferias, paseos, bailes y muchos esqueletos en las calles, son parte de las actividades que el país azteca tiene listo para recordar a los que ya no estan vivos

MEXICO D.F (EFE).- Los niños mexicanos sostienen divertidos la mirada a "La Parca" en una feria que los hace protagonistas del tradicional Día de Muertos, que será este lunes, pero que entre calaveras sonrientes, dulces y esqueletos de peluches, ya anticipan desde el fin de semana.

Los pequeños son los protagonistas de la novena Feria de las Calaveras que, con una muestra artesanal, espectáculos, una instalación artística y, por supuesto, la ofrenda de muertos, organiza este año el Centro Nacional de las Artes mexicano (Cenart).

"Es un tema que a veces no se aborda con los niños y que es parte de la vida, esta es una oportunidad para hablarlo y conocer su propia mirada", indicó Miriam Martínez Garza, coordinadora nacional del programa cultural infantil "Alas y Raíces", eje central de la feria este año.

Por espacio de cinco días, del 29 de octubre al 2 de noviembre, durante las tradicionales celebraciones del Día de Muertos mexicano, el Cenart programa una serie de actividades enfocadas a que los más pequeños comprendan el sentido de recordar a los que se fueron.

La parte más divertida de la feria es la instalación del artista sonoro Arcángel Constantini que consiste en una pequeña carpa a oscuras donde cuelgan de cadenas varios "esqueletos de peluches", y que reaccionan con un quejido ante la luz.

Los niños, con una vela en la mano, recorren a tientas el espacio para descubrir la presencia de las ánimas de los peluches cuando la luz pasa junto a ellos. "Es una reflexión sobre la vida después de la muerte también para los objetos", explicó la coordinadora.

"Este año estamos iniciando un diálogo de las tradiciones prehispánicas, lo muy mexicano, con el mundo más contemporáneo", explicó Martínez Garza sobre el aire de "innovación" del que se impregna el evento.

También pueden grabar un mensaje para sus muertos más queridos, que luego se escucha en una incesante cacofonía junto a la ofrenda. Ésta, coronada por las tradicionales calaveras de azúcar y bañada en el humo de incienso, fue construida este año con cerca de 300 cajas de madera.

Conectan sus distintas partes varias cuerdas con pinzas para que quien lo desee pueda llevar las fotografías de sus allegados fallecidos y rendirle homenaje en la ofrenda del Cenart.

Más espectáculos. Asimismo, hay espectáculos de payasos centrados en la muerte, desde un punto de vista lúdico e irónico, y se celebrará, como cada año en la feria, el Paseo de los Muertos, una escenificación oral con cuentos de terror e historias tradicionales, mecidos por una banda sonora y a lo largo de toda la cañada del centro.

Junto a la ofrenda se sitúan una veintena de artesanos, llegados de varios estados del país (como Estado de México y Oaxaca), que ofrecen productos tradicionales del Día de Muertos: calacas (muñecos de esqueletos vestidos en un sinfín de formas), calaveras de azúcar y chocolate y otros dulces.

"Tardo entre ocho y diez días en hacer una calavera", explicó Melania, una artesana que achaca al clima la rapidez con la que puede secarse la silicona con la que consolida sus figuras de papel y palitos de madera.

Cerca, varias vendedoras exhiben los coloridos dulces hechos con leche y panes de muerto que dan sabor a esta jornada a medio camino entre un mundo y el otro. Entre lo más vistoso está toda una amplia gama de golosinas modeladas como coloridas frutas, que combinan el gusto del dulce de leche con el del vegetal que representan.

A diferencia de Europa, la jornada de Difuntos tiene en México un cariz de fiesta: además de visitar las tumbas de los seres queridos fallecidos, se canta, se come y se bebe, y se celebra su recuerdo.

México se cubre de calaveras, popularizados por el grabador José Guadalupe Posada (1852-1913), que ofrecen una visión menos dramática de "La Catrina" o "La Flaca", nombres que se dan a la muerte.

Es tradicional que se coloquen ofrendas en las casas y en muchas instituciones, que a veces adquieren una dimensión espectacular. Los altares de muertos recuerdan, entre ofrecimientos y fotografías, a los seres queridos.

Según una encuesta reciente, el 83% de los mexicanos prefiere celebrar esta tradición propia frente al 6% que se ve más atraído por la anglosajona Halloween y sus disfraces de monstruos.

Fuente: La Nacion

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